Termografía Infrarroja
Emisividad en termografía infrarroja: qué es, por qué importa y cómo evitar errores de medición
Fecha: 08/09/2026
7 minutos
Introducción: una cámara excelente también puede medir mal
Una cámara termográfica de alta resolución no garantiza por sí sola una medición precisa. Dos inspectores pueden observar el mismo componente con el mismo equipo y obtener temperaturas distintas si utilizan valores de emisividad, distancia o parámetros de medición diferentes.
La emisividad es uno de los parámetros que más influye en una medición termográfica y, al mismo tiempo, uno de los que con mayor frecuencia se configura de manera incorrecta. El problema se vuelve especialmente importante en superficies metales, acabados brillantes o materiales con alta reflectividad, donde la radiación emitida por el objeto puede ser menor que la radiación reflejada por su entorno.
Comprender qué es la emisividad, cómo se relaciona con la temperatura reflejada y cuándo conviene priorizar una medición absoluta o un análisis comparativo permite reducir errores y mejorar la confiabilidad del diagnóstico.

¿Qué es la emisividad?
La emisividad, también llamada coeficiente de emisividad, describe la capacidad de una superficie para emitir radiación infrarroja en comparación con un cuerpo negro ideal a la misma temperatura.
Su valor se expresa entre 0 y 1:
- Un valor de 1 corresponde a un cuerpo negro ideal, capaz de emitir la máxima radiación posible a una temperatura determinada.
- Un valor cercano a 0 corresponde a una superficie que emite poca radiación propia y refleja gran parte de la radiación procedente del entorno.
En la práctica, los materiales presentan valores intermedios. Sin embargo, la emisividad no depende únicamente del material. También cambia con el acabado superficial, la oxidación, la rugosidad, la pintura, la suciedad y el estado de la superficie.
Por ejemplo, un acero recién mecanizado, el mismo acero oxidado y ese mismo acero pintado pueden comportarse de forma muy diferente frente a una cámara termográfica. Por esta razón, los valores publicados en tablas deben utilizarse como referencia inicial, no como sustituto del criterio del inspector.

¿Por qué la emisividad afecta la temperatura indicada?
Una cámara termográfica no mide directamente la temperatura. Detecta la radiación infrarroja que llega a su detector y, mediante un modelo de cálculo, estima la temperatura superficial aparente.
La radiación recibida puede incluir:
- radiación emitida por el propio objeto;
- radiación reflejada desde el entorno;
- radiación asociada con la atmósfera entre el objeto y la cámara.
En inspecciones industriales realizadas a corta distancia, la influencia atmosférica suele ser reducida. Sin embargo, puede adquirir mayor importancia cuando aumenta la distancia, existe alta humedad o las condiciones ambientales son variables.
Cuanto menor es la emisividad de una superficie, menor es la proporción de radiación propia que llega a la cámara y mayor es la influencia del entorno. Por ello, las superficies metálicas pulidas suelen presentar mayor incertidumbre si se interpreta la temperatura absoluta sin considerar adecuadamente la temperatura reflejada.
Si el valor de emisividad introducido en la cámara es incorrecto, la temperatura calculada también puede serlo.
Ejemplo práctico: una superficie pintada con emisividad cercana a 0,95 suele permitir una medición más confiable que una superficie de aluminio pulido con emisividad muy baja. En el segundo caso, una parte importante de la radiación medida puede corresponder a reflejos del entorno y no al calor emitido por el propio metal.
Materiales de alta y baja emisividad
Como referencia general, suelen presentar alta emisividad:
- superficies pintadas;
- materiales cerámicos;
- caucho;
- plásticos;
- madera;
- concreto.
Suelen presentar baja emisividad:
- cobre pulido;
- aluminio pulido;
- acero inoxidable pulido;
- superficies cromadas;
- metales con acabado brillante.
Las superficies metálicas oxidadas o pintadas suelen tener una emisividad mayor que el mismo metal recién pulido. Esto explica por qué dos componentes fabricados con el mismo material pueden producir lecturas muy diferentes si tienen distintos acabados superficiales.
No conviene asumir un valor únicamente por el tipo de material. El estado real de la superficie es tan importante como su composición.
Emisividad y temperatura reflejada
Uno de los errores más comunes consiste en ajustar la emisividad e ignorar la temperatura reflejada aparente.
Cuando una superficie tiene baja emisividad, puede reflejar radiación procedente de hornos, tuberías calientes, luminarias, estructuras cercanas o incluso del propio inspector. La cámara puede interpretar parte de esa radiación como si proviniera del objeto inspeccionado.
Por ejemplo, una barra de cobre pulido ubicada frente a un horno puede reflejar la radiación del horno y aparecer más caliente de lo que realmente está. Sin considerar la temperatura reflejada, el inspector podría interpretar esta zona como una anomalía térmica real cuando, en muchos casos, se trata de un reflejo de su entorno.
Cuanto menor sea la emisividad, menos confiable resulta interpretar la temperatura absoluta sin evaluar adecuadamente la radiación reflejada. Ambos parámetros deben analizarse de forma conjunta.
Cómo determinar y controlar la emisividad en campo
Cuando no se dispone de información confiable del fabricante, pueden utilizarse métodos prácticos para aproximar la emisividad de una superficie.
Cinta de alta emisividad
Se coloca una cinta de emisividad conocida sobre la superficie y se espera hasta que alcance el equilibrio térmico. Primero se mide la cinta utilizando su emisividad conocida. Después, sin modificar las condiciones de inspección, se ajusta la emisividad de la cámara hasta que la lectura del área cubierta coincida con la referencia.
Pintura mate de emisividad conocida
Cuando el procedimiento lo permite, puede aplicarse una capa delgada de pintura mate sobre una zona representativa. Una vez estabilizada térmicamente, esa superficie sirve como referencia para la medición.
Comparación con un sensor de contacto
También puede obtenerse una temperatura de referencia mediante un sensor de contacto correctamente instalado y estabilizado. Luego se ajusta la emisividad de la cámara hasta que ambas lecturas coincidan.
Estos métodos no eliminan completamente la incertidumbre, pero permiten mejorar la calidad de la medición cuando se requiere mayor precisión.
Cómo reducir errores de emisividad
En mantenimiento predictivo no siempre es necesario conocer la temperatura absoluta con máxima precisión. En muchas inspecciones, el objetivo principal es comparar componentes equivalentes o analizar tendencias.
Para reducir errores conviene:
- comparar componentes del mismo tipo bajo condiciones similares;
- inspeccionar superficies pintadas o de alta emisividad cuando sea posible;
- utilizar cinta o etiquetas de alta emisividad cuando la aplicación lo permita;
- evitar conclusiones basadas en temperaturas absolutas sobre superficies reflectantes;
- mantener configuraciones consistentes entre inspecciones;
- registrar emisividad, temperatura reflejada, distancia y condiciones ambientales;
- no modificar la emisividad únicamente para obtener la temperatura que se esperaba encontrar.
Cuando se comparan las tres fases de un tablero, motores del mismo modelo o activos equivalentes, la repetibilidad del procedimiento suele ser más útil que intentar reducir el error absoluto a una fracción de grado.
¿Siempre es necesario conocer la emisividad?
Depende del objetivo de la inspección.
Si se busca identificar diferencias térmicas entre componentes equivalentes o evaluar la evolución de un activo, una metodología comparativa y consistente puede ser suficiente. Por ejemplo:
- comparar las tres fases de un interruptor;
- evaluar rodamientos equivalentes;
- analizar motores del mismo modelo;
- comparar trampas de vapor bajo condiciones similares;
- revisar la evolución térmica del mismo componente en diferentes campañas.
En cambio, cuando se necesita conocer la temperatura superficial con mayor exactitud, como en procesos térmicos, ensayos de materiales o aplicaciones de control, la determinación correcta de la emisividad adquiere una importancia mucho mayor.
Errores frecuentes relacionados con la emisividad
Los errores más habituales son:
- utilizar el valor predeterminado de la cámara para cualquier superficie;
- asumir que todos los metales tienen la misma emisividad;
- ignorar la temperatura reflejada;
- interpretar temperaturas absolutas sobre superficies pulidas;
- comparar materiales con acabados distintos;
- ajustar la emisividad hasta obtener el valor esperado;
- modificar parámetros después de la inspección sin documentarlo;
- emitir un diagnóstico sin conocer el estado superficial del componente.
La cámara no mide automáticamente la emisividad. Este parámetro debe ser seleccionado o determinado por el inspector según el material, la superficie y el objetivo de la medición.

Conclusión
La emisividad es uno de los parámetros más importantes en termografía infrarroja porque influye directamente en la relación entre la radiación detectada y la temperatura mostrada por la cámara.
Comprender cómo cambia con el acabado superficial, reconocer la influencia de la temperatura reflejada y utilizar procedimientos consistentes permite reducir errores y mejorar la interpretación de los termogramas.
En termografía industrial, medir correctamente no depende únicamente de la calidad de la cámara. También requiere criterio para seleccionar los parámetros, reconocer las limitaciones de las superficies reflectantes y decidir cuándo la comparación entre equipos equivalentes es más confiable que la temperatura absoluta.
Ese conocimiento permite realizar inspecciones más repetibles, interpretar mejor las anomalías térmicas y respaldar decisiones de mantenimiento basadas en la condición real de los activos.